The Black Keys: recuperando tiempos brillantes del pasado.
· Los rockeros Dan Auerbach y Patrick Carney trajeron su gira «Peaches ‘n Kream World Tour ’26» hasta el Movistar Arena de Madrid.
Curioso el caso de la dupla de Akron, porque cuando menos ruido están haciendo con sus últimos discos Ohio Prayers (Easy Eye Sound/Nonesuch, 2024), No Rain, No Flowers (Easy Eye Sound/Nonesuch, 2025) y Peaches! (Easy Eye Sound/Warner, 2026), más están recuperando el pulso en directo. Sus recientes álbumes han pasado casi inadvertidos entre el público, tampoco han recibido buenas críticas por parte de la prensa musical, pero ahí siguen rockeando. Y eso que Dan Auerbach (voz y guitarra) y Patrick Carney (batería) tuvieron que cancelar conciertos y giras en Norteamérica por escasa venta de entradas, pero parece que están recuperando el pulso perdido.
El tiempo pasa, tanto que hace más de veinte años de su primer concierto en Madrid, concretamente veintidós otoños desde aquel mes de noviembre en el que congregaron a medio centenar de personas en la desaparecida sala Ritmo & Compás, en una noche en la que cobraron unos cien euros, media caja de cervezas y casi terminaron a tortazos con el promotor local porque no quería pagarlos. Curioso, cuanto menos, porque la siguiente vez que nos visitaron fue ocho otoños más tarde, también en noviembre, colgando el cartel de “entradas agotadas” en su cita en el entonces llamado Palacio de los Deportes presentando su LP más exitoso hasta la fecha, El Camino (Nonesuch, 2011), donde se encuentra ese hit titulado ‘Lonely Boy’ con el que se hicieron famosos mundialmente. En esta ocasión regresaron a ese mismo pabellón, ahora conocido como Movistar Arena, para completar el aforo abierto, a excepción del tercer anillo de asientos cubierto con telones negros. Con todo y con eso, prácticamente lleno en la cita donde venían a presentar su reciente trabajo, aunque casi no sonaron canciones de este, llamativo dato.

Dan y Patrick, parapetados por sus Ray-Ban Wayfarer durante toda la noche, estuvieron acompañados por cuatro músicos sobre el escenario, con el mismísimo Barrie Cadogan (conocido guitarrista que gira con Primal Scream, Morrissey, Paul Weller y Liam Gallagher) custodiando sus espaldas delante de los otros tres compañeros, percusionista, bajista y teclista, configurando un sexteto que brilló a la altura de lo esperado. Parcos en palabras, Auerbach y Carney fueron a por todas, se dedicaron a tocar, exprimir sus instrumentos, tanto que no saludaron a los presentes hasta bien entrada la noche. Tampoco hizo falta, porque el respetable quería escuchar las canciones de la pareja estadounidense, los cuales sonaron crudos, en ocasiones pulidos, pero también concisos y precisos. Sin parafernalias, tan solo unas luces laterales y traseras en el escenario, junto con el letrero con bombillas típico que suelen llevar donde puede leerse “The Black Keys” iluminando las tablas del mastodóntico espacio. Y siguen brillando, vaya que siguen brillando gracias a canciones como ‘Fever’ en los primeros compases, ‘Lo/Hi’ entrados en materia, ‘Man On A Mission’ avanzada la noche y ‘She’s Long Gone’ antes de los bises.

Resultó llamativa la vestimenta de Dan Auerbach, quien lució una elástica de la Selección Española de Fútbol modelo vintage, para sorpresa de una afición rockera que disfrutó de un show donde hubo rock, evidentemente, pero también garaje, soul y psicodelia (‘Weight of Love’ fue una auténtica delicia). La versión alargada del ‘I Wanna Be Your Dog’ de los Stooges puso patas arriba a toda la pista, pero también hizo que el personal situado en la grada vibrase, en parte gracias a un sonido pulido como pocas veces ha podido escucharse en el pabellón multiusos. En la despedida pasó lo que tenía que pasar, echaron mano de ‘Little Black Submarines’ y ‘Lonely Boy’, dejando a todos satisfechos y con la sensación de recuperar la grandeza que los hizo enormes en el pasado.
Texto: Alfredo Rodríguez
Fotografías: Alfredo Rodríguez


