Bee Bee Sea y Melliza ponen las bases del rock en Madrid.
· Los italianos y los madrileños llenaron de música y actitud el Fun House Music Bar mientras la prensa hablaba de los conciertos de Rosalía.
Resulta curioso que la semana en la que Rosalía presenta su nuevo disco en la capital, la prensa hable sobre su negativa a la hora de acreditar fotógrafos y fotoperiodistas para sus conciertos en el Movistar Arena. Cuatro noches en las que muestra su nuevo espectáculo ante más de 60.000 personas, pero luego esos fotógrafos y fotoperiodistas no acuden a conciertos en salas y locales pequeños, donde también hay música en directo y cultura. Hasta la céntrica sala Fun House llegaron los italianos Bee Bee Sea, acompañados por los locales Melliza, para presentar su nuevo disco Stanzini Can Be Allright (Wild Honey Records, 2025), pero allí no hubo ni rastro de prensa musical.
Sea como fuere, el trío de Castel Goffredo ofreció el segundo show en nuestro país tras su paso por Gijón y antes de seguir su particular “spanish tour” por Terradillos de Esgueva, Ponferrada y Santander. La banda formada por Wilson Wilson a la voz y la guitarra, Giacomo Parisio en el bajo y Andrea Onofrio en la batería salió a escena con seguridad, en parte gracias a tener el aforo completo frente a la tarima donde actuaron. Los primeros instantes pudieron parecer titubeantes, si bien, rápidamente pusieron la directa con canciones como ‘Holy Money’, ‘Gonna Get Me’ y ‘You’, alternando canciones de su citado nuevo LP con otras incluidas en sus anteriores referencias. Con un sonido a medio camino entre el garage, el rock y la psicodelia, recordaron a formaciones como Thee Oh Sees, The Black Lips y Cloud Nothings, cogiendo influencias de unos y de otros, mezclando sonidos y sensaciones.
Con la audiencia entrada en calor, los pogos no tardaron en aparecer, acompañando cada guitarrazo de saltos, empujones y vítores por buena parte del respetable. Qué sería de los italianos ante un público tan enérgico, en una sala de mayor aforo, la verdad. Está por ver si en futuras visitas el trío sabrá adaptarse a nuevos retos, pero lo cierto es que su presente visita fue un gustazo para quienes dieron todo en lo alto del escenario y quienes disfrutaron en la pista. Demostraron tener tablas de sobra, tanto que Wlson Wilson rompió una cuerda de su guitarra y mientras Giacomo tocaba su bajo y Andrea aporreaba los parches de su batería, no dudó en coger una cuerda nueva, poner su guitarra en el suelo y solucionar su problema de forma rápida y efectiva, uniéndose nuevamente a sus compañeros para terminar la canción de manera intrépida.

Pero no quedó ahí la cosa, puesto que brillaron versionando el clásico ‘Piangi Con Me’ de sus compatriotas The Rokes, con Wilson, Giacomo y Andrea cantando a tres voces y los presentes acompañando de forma unísona el que fue uno de los momentos de la velada. La fiereza de sus canciones fue celebrada por quienes llenaron la sala, sudando la camiseta los músicos, pero también quienes se citaron frente a ellos, dando buena cuenta del concierto ofrecido por los de la región de Lombardía.
Previamente la noche cogió temperatura con los locales Melliza, quienes dieron todo de sí mismos demostrando que no eran unos teloneros comunes, sino mucho más que eso. El cuarteto, formado por un gallego al micrófono y la guitarra, un murciano a la guitarra, un alicantino al bajo y un francés a la batería mostró y demostró que no son un chiste. Porque el grupo afincado en la capital expuso su rock ‘n’ roll incendiario de principio a fin de su actuación. Y también blues, pero además surf y otros sonidos rocosos y pantanosos que recordaron en ocasiones a los ubetenses Guadalupe Plata, pero con algo más de mala leche y visceralidad. Tanto que su vocalista hizo sangrar los dedos de su mano derecha debido a la intensidad con la que tocó su guitarra, pero no pareció importarle porque se retorcía sobre las tablas cual demonio enfadado. Con algunas de las canciones incluidas en sus dos EPs disponibles hasta la fecha, estuvieron a la altura de lo esperado de un grupo de acompañamiento, pues fueron mucho más que eso, parecieron los auténticos protagonistas de la noche. Lástima que no hubiese fotógrafos y fotoperiodistas para dar buena cuenta en los medios, seguían todos hablando sobre los conciertos de Rosalía en sus redes sociales.

Texto: Alfredo Rodríguez
Fotografías: Alfredo Rodríguez


