Clutch vuelven a mostrar y demostrar que son puro rock.
· El cuarteto arrasa en la sala La Riviera de Madrid antes de sus próximas fechas en Barcelona (Apolo) y Bilbao (Santana 27) los días 5 y 6 de junio.
Mientras las calles se visten de gala para la inminente visita del Papa León XIV y el puertorriqueño Bad Bunny ha instalado su famosa “casita” en el Estadio Riyadh Air Metropolitano durante diez noches, el cuarteto estadounidense Clutch regresaba a la ciudad para hacer lo que mejor sabe hacer: rockear. La ribereña sala capitalina volvió a albergar el directo del cuarteto formado por Neil Fallon (voz), Tim Sult (guitarras), Dan Maines (bajo) y Jean-Paul Gaster (batería), quienes ofrecieron un soberano directo, una vez más. Y es que cuando los de Maryland llegan a la villa madrileña, parece que todo se repite porque no necesitan artificios, ejecutan un show conciso, intenso, repleto de fuerza y convicción.
Y es que los patrones parecen reproducirse puesto que por los altavoces del venue sonaba ‘We Need Some Money’ de Chuck Brown & The Soul Searches, como en anteriores giras, siendo el presagio de lo que estaba por llegar. Sin dilación, el frontman saludó, cogió su micrófono y no lo soltó hasta despedirse de la audiencia. El barbudo vocalista plantó su vista en los presentes, señaló con su dedo índice derecho a los mismos y expuso una retahíla de frases repletas de rock en sus distintas opciones. Quizás el único pero fue que no presentaron finalmente su nuevo disco registrado con el productor Gene Freeman (Lamb Of God, Every Time I Die, Crossfaith), pero tampoco pareció importar a un respetable que bebió mucha cerveza, movió sus largas melenas e incluso realizó mosh pit en la parte central de la pista en distintos momentos de la noche.
El show comenzó con el tema ‘X-Ray’, disparando seguidamente su gran bala musical con ‘Firebirds’, uno de los sencillos más celebrados de su repertorio. Entonces, la combinación de los riffs de Tim, las gruesas cuerdas del bajo de Dan y la fina y potente pegada a cargo de Jean-Paul en su batería, hicieron el resto. La verdad es que la ciudad volvió a ser un fortín dentro de su actual gira europea, gracias a sus intensas canciones, su energía y su convicción por demostrar con son uno de los grupos de rock más sinceros de las tres últimas décadas. Los estadounidenses sacaron su lado más stoner con ‘The Mob Goes Wild’, rescataron su perfil más denso gracias a ‘Spacegrass’ y remataron la faena brillantemente con uno de sus clásicos, ‘Electric Worry’, donde la parroquia rockera festejó intensamente.
Sin más artificio que sus cuerpos e instrumentos sobre el escenario, el cuarteto clásico made in USA del rock de la costa este volvió a elegir un repertorio diferente a los que vienen utilizando en su gira, seña de identidad que los caracteriza, emulando a grandes del género como Bruce Springsteen y Pearl Jam. El magnético vocalista aderezó su puesta en escena con sus altas capacidades interpretativas y gestuales, haciendo que cada canción fuese algo especial y conectando con el público desde los primeros compases de un show que volvió a concretar lo que sabíamos: Clutch nunca fallan, siempre aciertan.
Texto: Alfredo Rodríguez
Fotografías: Alfredo Rodríguez


